Sintomas

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Los cambios que provoca la Acromegalia son, a veces, tan lentos que pueden pasar desapercibidos durante años, y es por eso que la media de diagnóstico está en 10-15 años después de la aparición de los primeros síntomas.

Si se conocen, sin embargo, pueden diferenciarse claramente.

Algunos síntomas típicos y palpables son:

  • Agrandamiento de partes acras: manos y pies. Podemos notar que no nos entran los anillos de antes o que los zapatos se quedan pequeños.
  • Prognatismo: crecimiento de la mandíbula inferior, cambiando el aspecto del rostro.
  • Diastema: separación de los dientes.
  • Crecimiento de la lengua y la laringe, lo que provoca ronquidos y apneas nocturnas.
  • Exceso de sudoración.
  • Dolores articulares.
  • Dolor de cabeza.

gigantismo

Y otros menos visibles pero no menos importantes:

  • Hipertensión arterial y enfermedad coronaria: por agrandamiento del corazón.
  • Visceromegalia: crecimiento de corazón, tiroides y otros órganos internos.
  • Reducción del campo visual: por presión del adenoma sobre los nervios ópticos.
  • Síndrome del túnel carpiano: hormigueos y dolor de manos.
  • Astenia o fatiga.
  • Galactorrea: salida de leche por el pezón.
  • Irregularidades menstruales.
  • Disminución de la líbido.

Si sospechas que puedes tener acromegalia, es útil comparar fotografías de hace 10 años, y revisar si tus rasgos han cambiado. Es típico que el acromegálico se perciba “extraño” o “feo” en las fotos, y que le cueste reconocerse.

Por supuesto, si sospechas que puedes tener la enfermedad, debes acudir a un profesional médico.